Radio Coctelera: Los Años Del Punk. Centros Sociales en los 80. Con Fernando Llorente

Esta edición te traemos  la primera sesión del curso CIUDAD OKUPA de la UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL DE MADRID organizado por Nociones Comunes y la Librería Traficantes de Sueños.

La formación se celebró via streaming entre el 19 noviembre y el 22 diciembre de 2020 y  tiene como objetivo hacer balance de lo que ha significado la ocupación como movimiento político y social centrándose en las experiencias de ciudades como Madrid y Barcelona.

A lo largo de los últimos meses, hemos podido comprobar como la cuestión de la okupación ha fijado la atención mediática. Vinculando este fenómeno con  el desorden social. Si le damos la vuelta al discurso, okupar significa también interpelar a quien no acepta la posición en la que le ha tocado vivir, quien transgrede la norma de la propiedad privada que marca la frontera entre quien tiene acceso a los derechos y quién no.

El comienzo de las jornadas pretende volver la vista atrás a los origines, no con un sentido nostálgico si o con la intención de identificar de dónde venimos en el movimiento okupa.

Esta primera sesión corre a cargo de Fernado Llorente Arrebola, sociólogo nómada, como el mismo se define, y activista en el Centro Social Minuesa de Madrid y quien ha participado en  todo tipo de movimientos sociales.

En ese Madrid hostil, bastante gris, de caballo, paro, mucha policía y poca diversión, la Asamblea de Okupas se convierte en uno de los pocos grupos juveniles activos políticamente y en el único que no está tutelado por partido o sindicato alguno. En la Asamblea se reunieron y “coevolucionaron” los elementos más concienciados de lo que por aquel entonces se denominaban tribus urbanas: punks, heavys, skinheads antifas, hippies, y también estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (“la facul”), del Liceo Francés, comunistas sin partido, anarquistas sin sindicato, ecologistas sin ONG, feministas sin “barquillo”, antimilitaristas a la izquierda del MOC, gays a los que el COGAM se les quedaba estrecho, animalistas y veganos de la primera hornada… una miscelánea de gentes que encontraron en la Asamblea un ágora en la que desplegar sueños y deseos muy radicales, una paideia autogestionaria desde la que se fue teorizando y organizando eso que dio en llamarse “Autonomía”.

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